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Piloto salvadoreño que corre en Europa sueña con alcanzar la Fórmula E o la Fórmula 1

Sebastián Melrose, de madre salvadoreña, siempre porta la bandera azul y blanco durante sus carreras en circuitos profesionales de Europa.

Sacó con honores la Licenciatura en Administración de Empresas a mediados del año pasado en Edimburgo, Escocia, pero el joven salvadoreño Sebastian Melrose, de 22 años, también ha demostrado que es bueno administrando los tiempos mientras conduce a toda velocidad un Fórmula Ford, un BMW o un Porsche, compañía con la que acaba de firmar este año.

Estando a más de 8,400 kilómetros de El Salvador, al estar radicado en Escocia, país que lo vio nacer, su exitosa carrera es poco conocida en este lado del Atlántico, donde nació su madre Janice De Souza.

De hecho, es por ella que Sebastian porta con orgullo en cada carrera la bandera nacional de este paisito, distintivo que también se puede observar en su casco y, por supuesto, en su automóvil, mientras compite en circuitos profesionales en Europa.

 

El joven piloto confesó en una entrevista concedida al periodista especialista en ciclismo, Manuel Rebollo, que se identifica mucho con El Salvador, por eso porta con orgullo sus colores patrios, a la vez que trata de hablarle de lo positivo que tienen este país, muy estigmatizado por otros factores en Europa.

“Tengo sangre salvadoreña. Al tener una madre salvadoreña que ama a su país y que me ha enseñado a mí también a amarlo, por supuesto que me identifico como salvadoreño. He visitado este país desde mi infancia, ya que tengo familiares en El Salvador y me encanta su cultura, su gente y la comida”, manifestó.

“En cada competencia que tengo llevo conmigo la bandera salvadoreña en mi casco, en mi carro y por supuesto una bandera doblada junto a mi traje. Es increíble que mucha gente no sabe de El Salvador y quienes lo saben, de lo que hablan es lo negativo. Me gusta ser yo quien habla de lo lindo que es El Salvador y de lo que puede ofrecer”, añadió.


“Esto es para mi país. Pero más importante, para mi mamá. Te quiero mucho #ElSalvador”, fue un tuit que escribió en agosto de 2019.

Sobre cómo se inició en este deporte, Sebastian confiesa que su admiración llegó al ver una carrera de su padrino Dario Franchitti, quien fue cuatro veces campeón de Indicar y tres veces ganador de Indy 500.

“Todo comenzó cuando a mis 9 años. Fui al Campeonato de Indycar en Chicago para ver a mi padrino, Dario Franchitti y ganó el primer lugar, desde este momento mi amor por el deporte nació. Pero no fue hasta a mis 16 años cuando me regalaron una experiencia de manejar con un carro de Formula Ford en el hipódromo de Escocia. Por suerte, después de un par de pruebas, alguien vio mi aptitud”, explicó.

Entre los mejores momentos que ha vivido en el automovilismo, Sebastian confiesa que fue ¡un tercer lugar!, pese a haberse subido varias veces a lo más alto del podio.

“Nunca voy a olvidar mi primer podio, solamente fue tercer lugar, pero fue a partir de este momento que, cuando vi el orgullo de mis padres y mi equipo, este tercer lugar fue algo que me abrió los ojos ya que en una esquina tenía gente apoyándome y en la otra gente que se burló por estar contento con un tercer lugar. El tercer lugar me hizo creer más en mí y en ese momento me dediqué a prepararme más para lograr ser campeón. Unos meses después logré mi tan esperado primer lugar. ¡Ese sentimiento nunca lo olvidare!”, afirma.

En cuanto a lo que viene a futuro, el piloto que sueña con convertirse en el primer salvadoreño en correr la Fórmula E o la Fórmula 1, plantea que su primera meta es competir en Estados Unidos.

“Después de correr con BMW en Alemania en 2019, me he incorporado con Porsche para competir en el Reino Unido. Me gustaría que este nuevo contrato durara por mucho tiempo para que, primero Dios, me lleve a Formula E representando a El Salvador”, manifestó.

 

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