Internacional

Familia en Panamá vende sus bienes para sobrevivir mientras esperan retorno.

Son varios compatriotas que trabajaban en Panamá y que tras la epidemia fueron despedidos. Quieren regresar.
“Lo que queremos es regresar a El Salvador porque estoy desempleado, ya no estoy recibiendo un salario y los gastos continúan, el dinero se acaba y eso preocupa”.

Así definió su condición actual, Oscar, un salvadoreño que se quedó sin empleo en Panamá luego de que la empresa con la que trabajaba decidiera recortar personal por la emergencia causada por el COVID -19.
Según Óscar, junto a él hay varios colegas suyos que se encuentran en la misma situación, todos de origen salvadoreño y han optado por regresar al país por lo que llenaron sus formularios para solicitar la repatriación el domingo 26 de abril como lo pedía Cancillería.

Ellos se quejan que hasta el momento no les han apoyado, no les han dado fecha de posible regreso y no les han notificado nada.

Así como ellos, hay muchas más historias entre los 4,500 connacionales varados en diferentes países desde que se estableció la cuarentena en El Salvador y las autoridades cerraron las fronteras y los dejaron sin opciones para retornar a su tierra.
Ante esta situación ya se ha manifestado el Procurador para la Defensa de los Derechos Humanos, José Apolonio Tobar Serrano, quién ha demandado traerlos dignamente, luego de que la Sala de lo Constitucional emitiera resoluciones en las ha ordenado al Gobierno realizar un plan para repatriar a estos ciudadanos.

Oscar es originario de La Libertad y se fue del país con el objetivo de darle un mejor futuro a su esposa Norma y a su hija de dos años, ya que el salario que percibían acá no daba para más.

Ha vivido en Panamá por más de un año, contaba con permiso de trabajo y fue contratado por una empresa aeronáutica de ese país, la cual le ayudaba con los trámites para obtener su residencia.

Pero la pandemia le quitó esa oportunidad porque la empresa comenzó a hacer recortes de personal y conforme fue avanzando la emergencia los jefes les dijeron que se fueran para sus casas, ya que los casos confirmados de contagios iban en aumento.

Hasta el 20 de mayo, Panamá registraba 9,977 casos confirmados y 287 fallecidos, convirtiéndose en la nación centroamericana más afectada.

Ante ese panorama, la empresa optó por ofrecer dos opciones a sus empleados: tomar un plan de retiro voluntario y la suspensión de contratos desde 6 meses hasta 1 año (durante ese tiempo no recibirían salario).

Oscar decidió retirarse, para poder ser indemnizado y con opción de ser recontratado cuando finalice la emergencia.

Difícil situación familiar
Durante este tiempo en que ha vivido en Panamá, su esposa y su pequeña hija viajaban para visitarlo por uno o dos meses y luego regresaban a El Salvador. El 30 de enero pasado viajaron para visitar a Oscar con la idea de retornar el 31 de marzo, pero a esa fecha ya estaba cerrado el aeropuerto y desde entonces han quedado atrapados en Panamá.

“Cerraron el aeropuerto el 22 de marzo, luego dijeron que abrirían hasta el 22 de abril, después hasta el 22 de mayo; y ahora han dicho que hasta junio”, detalla Norma.

“Mi esposo está desempleado y ya no recibirá salario, los ahorros se acaban y a pesar de que compramos solo lo necesario, cada vez que vamos al supermercado gastamos unos $100 aproximadamente. Tenemos una niña pequeña, hay que comprarle pampers y otras cositas… eso nos preocupa”, dice la afectada.

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