Internacional

Tragedia en el convento de Michigan: 13 monjas fallecieron por COVID-19.

Tras el primer fallecimiento registrado el Viernes Santo, el luto se apoderó de un humilde convento en Estados Unidos. La última víctima murió en junio.

El convento de las Hermanas Felicias en Livonia, Michigan (Estados Unidos) fue uno de los numerosos sitios donde la COVID-19 impactó y dejó una huella imborrable.

Trece religiosas integrantes de este convento, con edades entre los 69 y 99 años, fallecieron a causa de la enfermedad originada en China. La primera víctima, Luiza Wawrzyniak, de 99 años, perdió la vida el Viernes Santo.

Después de ella, las hermanas Celine Marie Lesinski, de 92 años, y Mary Estelle Printz, de 95, se convirtieron en la segunda y tercera víctimas justo el domingo de Pascua, el 12 de abril.

Otras nueve hermanas del convento, ubicado en las afueras de Detroit, perdieron la vida en menos de un mes, entre el 12 de abril y el 10 de mayo pasados.

La última en morir de coronavirus, la víctima 13, fue Mary Danatha Suchyta, de 98 años, quien era la que mejor cuadro clínico mostraba y que inicialmente superó el virus.

La cadena internacional CNN retomó las declaraciones de feligresas cercanas al convento. Una de ellas dijo que “la fe que compartimos con las hermanas mientras mueren, las oraciones que compartimos con las hermanas mientras mueren: nos perdimos todo eso. De alguna manera destrozó un poco nuestra vida de fe”.

Este convento, además de las 13 hermanas religiosas fallecidas, reportó al menos 30 feligresas infectadas del virus SARS-CoV-2, de las cuales 17 se recuperaron finalmente.

Para las personas que las conocieron, estas 13 mujeres dejaron un legado en la historia del convento de Livonia que va desde ayudar a niños en la enseñanza de diferentes prácticas útiles hasta la publicación de un libro con la historia de este punto religioso en la “Ciudad Motor”.

En Estados Unidos este no fue el único sitio afectado por el coronavirus. En Lodi, Nueva Jersey, se reportó el deceso de la religiosa Ramona Borkowski, de 93 años, quien fue fundadora y directora de una escuela de las hermanas felicias.

“Entre abril y mayo, seis hermanas de diferentes órdenes religiosas que vivían en el convento de Nuestra Señora de los Ángeles en Greenfield, Wisconsin, murieron a causa de COVID-19”, recuerda CNN.

La pandemia también afectó a la comunidad religiosa salvadoreña.

En su último mensaje, el domingo pasado, el arzobispo de San Salvador, monseñor José Luis Escobar Alas, lamentó la muerte de salvadoreños a causa del coronavirus y aprovechó a recordar a dos sacerdotes y al menos tres religiosas fallecidas por COVID-19.